Ayudar a las personas que más lo necesitan es una responsabilidad compartida. Socorrer a quien se encuentra en una situación frágil depende de todos. Y no estamos hablando de nada nuevo: atender a los vulnerables es la semilla juandediana cuyas raíces debemos continuar regando.

Todos y cada uno de los que formamos parte de esta gran familia hospitalaria tenemos un gran compromiso: cultivar esa solidaridad que arrope y abrigue a quienes se encuentran en situaciones frágiles. Las personas que atendemos se sientan delante de nosotros y ponen sus vidas en nuestras manos. Nos ofrecen su piel y su corazón. Y esto sucede cada día a diario, en diferentes puntos de la geografía peninsular, y en todos y cada uno de los Centros de la Orden donde la Obra Social de San Juan de Dios cultiva su actividad solidaria.

Con el desarrollo e implementación de los Planes de Obra Social de San Juan de Dios en cada uno de los Centros de la Orden, miles de personas se podrán seguir beneficiando de este espíritu solidario. Si seguimos nuestros planes, proporcionaremos una mayor atención a las personas sin hogar y en riesgo de exclusión social, ofreceremos más facilidades de integración a personas con discapacidad intelectual, acompañaremos a las personas que se encuentran solas en los últimos momentos de sus vidas o mejoraremos la salud de muchos niños y niñas cuyas familias no tienen los recursos suficientes.

Todos sembramos solidaridad.

Sabemos que toda esta labor social no la podríamos hacer solos. Más de 35.000 donantes, individuales y empresas, han querido mantener su compromiso con las personas que más lo necesitan a través de sus aportaciones desinteresadas a la Obra Social de San Juan de Dios.

Cultivando la semilla de la solidaridad 1Durante este 2.018, la Obra Social de San Juan de Dios ha destinado más del 85% de sus ingresos a proyectos solidarios y de cooperación internacional. Nuestro principal compromiso son las personas y hacer un buen uso de los recursos para que llegue allí donde más se necesitan: mejorar la calidad de vida de los más vulnerables.

Queremos seguir cultivando la semilla de la solidaridad. Hay semillas que germinan poco a poco, otras que lo hacen de forma espontánea. Promover y dar a conocer la realidad de las personas que sufren es uno de nuestras tareas fundamentales. La primera fórmula para sembrar solidaridad y que esta crezca, es que la sociedad conozca las diferentes realidades de las personas con las que tratamos día a día y cómo les ayudamos en sus vidas.

Cosechar futuro.
Somos conscientes de las muchas necesidades que se encuentran en nuestra sociedad de hoy. En España, más de 40.000 personas viven en situación de sin hogar; cuatro de cada cinco personas con problemas de salud mental no tienen empleo; miles de personas sufren pobreza energética; y casi 3 millones de personas viven en España con menos de 342 euros al mes. Problemáticas que debemos detectar y hacer frente con los recursos suficientes que nos ayuden a paliarlo.

Pueden ser grandes o pequeños problemas, pero siempre debemos poner el foco en las posibles soluciones y no en los problemas. Centrarnos en las personas. Cuando se quiere, se puede. Todos y todas podemos hacer muchas cosas para hacer de este mundo, un lugar mejor.

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