La Hospitalidad castigada en los espacios públicos

3 junio 2019

Este año será el primero que los Hermanos de San Juan de Dios no instalemos el tradicional Belén en la estación Madrid Puerta de Atocha para dar la bienvenida a los viajeros. Así será por la nueva normativa de Adif para no conceder espacios públicos a entidades religiosas.

En 1992 un trabajador jubilado de Adif, que conocía nuestra labor preferente por las personas más desfavorecidas, tuvo la iniciativa de instalar un Belén de los Hermanos de San Juan de Dios para dar la bienvenida a los viajeros de la estación Madrid Puerta de Atocha en el que, de forma espontánea, los viajeros depositaron monedas que, por decisión de los trabajadores de la estación, enviaron a la Obra Social de los Hermanos de San Juan de Dios.

Se inició así la colaboración con Adif y una tradición que ha durado 26 años y que extendimos a la estación de Madrid Chamartín. Desde el año 1999 los viajeros han donado de forma espontánea casi 24.000€.

La solidaridad espontánea de los viajeros ha contribuido durante estos años a la mejora de la calidad de vida de las personas sin hogar del Albergue San Juan de Dios de Madrid y también en el funcionamiento del Hospital Saint Joseph´s Catholic en Liberia, África. Y creemos que desde la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios hemos contribuido en la sensibilización de la sociedad ante un problema social tan grave, que es uno de los compromisos sociales de esta Institución.

La intención del Belén nunca ha sido captar fondos. Queríamos embellecer el paso de los viajeros por las estaciones, sobre todo para los más pequeños. Embellecemos los espacios públicos de las ciudades en Navidad, una época religiosa, con elementos ajenos a su simbología. Es precioso sí, y aumenta los beneficios de los comerciantes, ninguna objeción. Pero la idea de usar un símbolo religioso en una festividad religiosa, a algunos les parece cuanto menos descabellada, y lo mismo si trata de recaudar fondos para causas solidarias.

Este año nos han denegado el espacio público que solicitábamos cada año en sus estaciones. Debido a un cambio en el reglamento, las instalaciones ferroviarias que le son de aplicación a Adif no conceden sus espacios a entidades religiosas. Poco a poco han modificado la normativa hasta llegar a este punto. No compartimos esta posición, que nos parece discriminatoria y excluyente.

La negativa de este año por motivos de creencias dificulta nuestro compromiso para visibilizar ante la sociedad a las personas en situación de vulnerabilidad, pero seguiremos trabajando para cumplir con esta responsabilidad.

Somos conscientes de la transformación de la sociedad. Entendemos que vivimos en una sociedad laica pero consideramos que el hecho de tener un carácter religioso no puede impedir que concurramos a los espacios públicos en las mismas condiciones que el resto de entidades.

Creemos en el diálogo, en la convivencia y en la igualdad de sentimientos, religiosos o no, de todos los seres humanos.

Una buena acción denegada por motivos de conciencia

A la hora de realizar una actividad solidaria entendemos que lo relevante es evaluar la finalidad del espacio público pedido y los medios que se van a utilizar y no la naturaleza religiosa de la entidad. ¿Es ético cambiar los criterios debido a esta naturaleza? ¿Es justo?

Para nosotros es incomprensible desde nuestra filosofía centrada en la Hospitalidad, que significa acoger de forma universal en función de la necesidad de cada persona sin discriminación de ningún tipo. Lo hacemos por convicción propia desde hace cerca de 500 años: ayudar a las personas que lo necesitan, sin distinciones.

Entendemos la laicidad como un marco de relaciones, siempre dentro de la democracia y la garantía de derechos fundamentales, en el que podemos convivir todas las expresiones de conciencia, ya sean religiosas o no, en plena igualdad y respeto.

Y además es un derecho recogido en el Art. 16.1 de la Constitución Española:
“Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones externas, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.”

Departamento de comunicación

Noelia Sánchez