Desde la Obra Social de San Juan de Dios, hoy celebramos el Día Mundial de la Tercera Edad poniendo en el centro a las personas mayores y su capacidad de aprendizaje para utilizar las nuevas tecnologías como puente de inclusión, autonomía y medio para mantener vivas las redes sociales y familiares que eviten la soledad no deseada.

La rápida innovación digital y el crecimiento de los aparatos electrónicos es una ola a la que todos nos hemos subido y que el confinamiento ha multiplicado por la ausencia de contacto social. La pandemia ha puesto en el punto de mira el uso de la tecnología que, definitivamente, ha llegado para quedarse. Videollamadas, chats, notificaciones constantes y un sinfín de mensajes a través de nuestros móviles, tabletas o portátiles se han materializado en una comunicación digital de la que todos formamos parte, incluidas las personas mayores.

Las personas mayores han aprendido a una velocidad de vértigo. Es de admirar su capacidad de aprendizaje y de adaptación a una sociedad que apenas hace unas décadas era impensable que existiera. A pesar de todo, la brecha digital entre los mayores y el resto de la población existe. La alfabetización digital es una tarea pendiente y aunque actualmente el 64% de los mayores usa Internet (según la «Encuesta sobre equipamiento y uso de TIC en los hogares 2007-19» del INE), no deja de ser un dato que nos muestra que casi la mitad de la población mayor está al margen de esta ola digital en la que vivimos.

Desde la Obra Social de San Juan de Dios, nos sumamos a los objetivos marcados por la ONU, institución que en la celebración de este Día Internacional de las Personas de Edad, pone en el centro la necesidad de alcanzar una equidad digital para todos, independientemente de nuestra edad. El acceso a las nuevas tecnologías es un derecho y la participación activa en el mundo digital un reto a alcanzar como sociedad para que nadie se quede atrás. Es un beneficio para todos y nuestros mayores forman parte de esta nueva forma en la vivimos y nos relacionamos.

Los datos evidencian que, lo que puede ser un avance, también puede ir en nuestra contra si no construimos los puentes necesarios para que las personas mayores incorporen las nuevas tecnologías a su día a día. No comprender algo, te aísla de esa realidad y muchos mayores se sienten así al desconocer su funcionamiento, lo que les provoca un mayor sentimiento de vulnerabilidad y una baja autoestima. Ya no existe el puerta a puerta o el llamar a la vecina y en los grandes núcleos urbanos este aislamiento se multiplica. Además, a la desinformación sobre el uso de Internet, se suman las malas prácticas de algunos interesados que utilizan este medio para la estafa o para cometer delitos cibernéticos.

Poder disponer de un ordenador o de un teléfono da mucha vida y previene situaciones de soledad. Desde la Obra Social San Juan de Dios, seguimos trabajando para reducir la brecha digital entre los mayores y potenciar su autonomía. Es fundamental que, como sociedad, escuchemos sus necesidades y seamos conscientes de su diversidad. Son ciudadanos digitales con los mismos derechos y capacidades que cualquiera de nosotros. Derribemos todas las barreras que nos separan y hagamos de la equidad tecnológica una oportunidad de estar más cerca los unos de los otros.

Obra Social San Juan de Dios

La Obra Social de San Juan de Dios apoya a miles de personas vulnerables dentro y fuera de nuestras fronteras. Entre otras acciones, apoya cuidando a los enfermos en sus momentos más difíciles, ofreciendo alimentos a familias necesitadas y protegiendo y acompañando a mayores, personas sin hogar, personas con discapacidad, personas con adicciones y personas con problemas de salud mental en nuestros centros.

Son muchas las personas que nos necesitan y gracias a las aportaciones de personas como tú podemos estar a su lado. Ahora más que nunca, Hospitalidad. Tu apoyo ahora es más necesario que nunca.