“Todas las mujeres que han llegado a nuestros pisos tutelados han sufrido violencia mientras vivían en la calle”, apunta Marta Rodríguez, Trabajadora Social del Albergue San Juan de Dios, en el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Ella, es miembro del equipo técnico del Centro que ya ha acogido, cuidado y acompañado a seis mujeres a través del programa de pisos tutelados.

El 75% de las mujeres que acaban sin hogar han sufrido violencia antes de acabar en esta situación. De ellas, más de la mitad siguió sufriendo violencia una vez comenzó a vivir sin hogar. De hecho, la mayoría de ellas apuntan que la violencia es el motivo principal que les llevó a vivir en la calle, según apunta la Asociación Moradas.

Aunque nos pueda parecer anacrónico, hoy en día ser mujer y estar en situación sin hogar son dos factores de exclusión. “Por el simple hecho de ser mujer y estar en situación de calle, tienes más posibilidades de sufrir una violación, violencia o robo”, señala Marta Rodríguez y continúa “estos dos factores hacen que te vean como una persona más vulnerable”. Esta vulnerabilidad se acrecienta mucho más si se les suman otros factores como proceder de otro país, padecer una enfermedad, tener discapacidad o haber sufrido violencia de género. La calle es un lugar hostil.

Para su rehabilitación es fundamental marcar objetivos y ofrecer orientación. “Cuando llegan, firmamos un acuerdo donde marcamos objetivos. Por un lado, plasmamos los objetivos del Albergue y, por otro lado, ella se plantean sus propios objetivos. Estos objetivos los vamos revisando cada seis meses para ver si se van cumpliendo”, añade Marta.

Según apunta el sociólogo de la Universidad Pontifícica de Comillas, José Pedro Cabrera Cabrera, en su libro Huéspedes del Aire: sociología de las personas sin hogar en Madrid, muchas mujeres que viven en la calle buscan una pareja como estrategia de supervivencia callejera. Después del tiempo de cortejo, esta pareja suele convertirse en un maltratador, pero, ante niveles de frustración tan altos, la mujer no ve escapatoria: su seguridad depende de su pareja, alguien que la maltrata. Un mal menor.

Estos acontecimientos pasan a ser sucesos vitales que marcan su manera de ser, su físico y la manera de relacionarse con el entorno. Necesitan apoyos. “Todas son unas luchadoras y tienen ganas de salir adelante y recuperar sus vidas. Cuando entran, tienen un hogar y, por tanto, se siente protegidas. No sólo tienen un techo, tienen una persona con la que poder abordar y superar lo que han pasado”, indica la trabajadora social que además de darles un hogar, les da apoyo y seguimiento.

Las mujeres sin hogar sufren una doble estigmatización: el no saber llevar el papel de cuidadora que la sociedad atribuye a la mujer culturalmente y el verse frustradas por el fracaso de las relaciones afectivas. No hacen sus maletas por turismo. A diferencia de los hombres, ellas intentan agotar todas las vías posibles antes de acabar en situación de calle. Cuando terminan en este contexto, su maleta está repleta de malas experiencias.

“Si yo pudiera pedir un deseo, pediría que consiguieran un trabajo” sueña la trabajadora social “Las mujeres que hemos atendido están súper capacitadas. Con un empleo, ellas podrán estabilizar sus vidas, huir de la violencia, agitar sus alas y volar”.

Obra Social San Juan de Dios

La Obra Social de los Hermanos de San Juan de Dios apoya a miles de personas vulnerables dentro y fuera de nuestras fronteras. Entre otras acciones, apoya cuidando a los enfermos en sus momentos más difíciles, ofreciendo alimentos a familias necesitadas y protegiendo y acompañando a mayores, personas sin hogar, personas con discapacidad, personas con adicciones y personas con problemas de salud mental en nuestros centros.

Son muchas las personas que nos necesitan y gracias a las aportaciones de personas como tú podemos estar a su lado. Ahora más que nunca, Hospitalidad. Tu apoyo ahora es más necesario que nunca.