El 26 de febrero, nuestros residentes y profesionales de la Residencia de Mayores de San Juan de Dios de Madrid recibirán la segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19. Nuestra prioridad es su protección y todo nuestro esfuerzo y compromiso está en continuar a su lado en esta difícil situación donde el aislamiento y el miedo se dan la mano.

“Sentían miedo, y desconfianza. Hemos hablado con ellos, les hemos acompañado y les hemos hecho comprender que la vacuna es necesaria”, nos cuenta María Suárez Caballero, Terapeuta Ocupacional y Fisioterapeuta con más de veinte años de experiencia en geriatría. “En cuanto al tema del COVID, hemos tenido que hablar mucho, con ellos y con las familias. Todo el equipo estamos alerta para intervenir siempre que un residente lo necesite porque es duro: desde marzo, vivimos una situación de aislamiento. Ahora, bastante bien lo llevan”.

Estamos viviendo con optimismo la llegada de la vacuna, pero el esfuerzo no cesa. El cuidado de nuestros mayores ha de seguir estando en el centro y no podemos bajar la guardia. María vive la llegada de la vacuna con alegría y esperanza, pero también nos trasmite su preocupación por la ausencia de cambios en los protocolos a pesar de la vacunación. “Aquí éramos una familia. Nos ayudábamos los unos a los otros. Nuestros residentes se apoyaban y acompañaban con cercanía y cariño. Pero ahora, nuestra vida ha cambiado al 100%”. Y es que la pandemia les ha cambiado.

Las visitas familiares se han limitado a una visita semanal, con distancia y mascarilla. El aislamiento obligatorio de nuestros mayores limita sus relaciones interpersonales. No pueden acompañarse, ayudarse, ni acercarse los unos a los otros. “Acuérdate que no te puedes acercar, les decimos, y esto, nos cuesta hacérselo ver”, nos cuenta María. “Nosotras no tenemos esta restricción y sí les damos abrazos y el cariño que la situación nos permite. Porque, ¿a quién abrazan? ¿a quién tocan? Nosotras no mantenemos la distancia”. Además, han tenido que suspenderse las visitas diarias de los voluntarios, apoyo humano clave para ellos.

La propia María pasó el virus y sabe bien de lo que habla tras estar tres semanas aislada sin poder besar ni abrazar a su marido y a sus hijos. “Sería un avance implementar nuevos protocolos. En las residencias, llevamos desde marzo en esta situación de aislamiento. Son personas y tienen derecho a decidir”, subraya. “Hagamos protocolos con paseos con supervisión, por ejemplo, una vez a la semana”, concluye. Como ya compartió con nosotros el Hermano Ángel Medina, Ecónomo de la Orden Hospitalaria Hermanos de San Juan de Dios en Castilla, “una Residencia de ancianos debe ser lo más cercano posible a un hogar familiar y no a un Hospital”.

“No estás solo”

La crisis del Coronavirus ha agravado una soledad que ya venían padeciendo muchos de nuestros mayores. Para estar al lado de ellos y paliar los efectos de la soledad, la Obra Social de los Hermanos de San Juan de Dios puso en marcha durante el confinamiento su programa “No estás solo”, un servicio de acompañamiento telefónico con voluntarios para que las personas mayores no se sientan solas en casa.

Las personas mayores son uno de nuestros valores fundamentales en la sociedad. Durante años han trabajado y dedicado su vida a construir el mundo en el que hoy vivimos. Nuestro servicio “No estás solo” quiere seguir ofreciendo la compañía que nuestros mayores necesitan y se merecen. Desde la Obra Social de los Hermanos de San Juan de Dios, vamos a estar junto a ellos, devolverles con respeto, cariño y admiración toda la atención y el cuidado que se merecen. Conoce más de este programa.