En la Obra Social San Juan de Dios creemos que la unión hace la fuerza, por eso, para el día mundial de salud mental nos sumamos a la Organización Mundial de la Salud  (OMS). Nosotros también hablamos sobre el suicidio para romper el tabú. “El estigma y el miedo al efecto imitación dificultan su prevención”, señala la entidad.

En nuestras redes sociales hicimos la propuesta: “te hacemos una petición: habla del suicido”. Esta invitación sentaría las bases de una de las historias más bonitas que nos ha acompañado a través de redes sociales.

“Algunos dicen que el suicidio es chantaje o cobardía. Yo les respondo que se trata de estar en un pozo del que no sabes ni puedes salir. Tener una enfermedad crónica y degenerativa y vivir una depresión. Ver tu agenda llena de citas médicas, sin otra cosa y sin nadie, porque no te queda fuerza para más ¿qué te queda? Es tan doloroso sentirse mal hasta el punto de querer desaparecer que sólo lo entiende quien ha llegado hasta ese límite” son algunas de las palabras que una de nuestras seguidoras dejaba en nuestras redes sociales. Su comentario era un acto de valentía. Quería hablar del suicidio, de su experiencia personal; quería romper el tabú.

Nosotros le mandamos toda nuestra fuerza y agradecimiento, queríamos que sintiera en su piel el calor de un abrazo afectuoso. Le invitábamos a continuar en el camino de la vida y poníamos a su disposición todo el despliegue de herramientas que conocíamos. No sabíamos que, un poco más tarde, nuestro corazón se estremecería aún más al leer la respuesta de otra de nuestras seguidoras: “te entiendo y te ofrezco mi amistad si quieres pasear conmigo. No estás sola”.

Simple y conciso. A veces, pensamos que las redes sociales nos distancian a unos de los otros. Otras veces, nos dan lecciones de vida. Con algo tan sencillo como unas palabras y una invitación, una segunda seguidora había decidido intervenir en su realidad. Un ejemplo más de que todos podemos hacer de este mundo un lugar mejor con gestos sencillos.

Vivimos en la era digital, un periodo marcado por la virtualización de las relaciones. En esta época, el valor del acompañamiento inunda cada uno de los espacios digitales en los que nos representamos. Entre ellos, las redes sociales. Cada vez estamos más conectados y nos es más fácil apoyarnos y compartir nuestras vidas. Incluso con aquellos seres queridos que muchas veces se encuentran lejos. Las redes sociales construyen comunidades allí donde océanos, mares y muros lo impiden.

¿Por qué hablar del suicidio?

La OMS reconoce como una necesidad la prevención del suicidio. Una tarea que no se ha llegado a desarrollar de forma adecuada a nivel mundial debido a la falta de sensibilización sobre la importancia del problema y al tabú que lo rodea e impide que se hable abiertamente.