Mochilas preparadas. Tonia Moldes, Jefa del Área Ocupacional del Hogar y Clínica San Rafael de Vigo, junto con otra tutora y cuatro personas con discapacidad continuan el viaje desde Vigo a Madrid para asistir a la inauguración del Mercadillo Solidario de la Obra Social de San Juan de Dios. 

¡Llegó el momento! El viaje es del 27 al 30 noviembre: el 28 es el gran ensayo final y el 29 la inauguración del IX Mercadillo Solidario de San Juan de Dios. La madrina para este evento tan especial es Arancha de Benito.

En la furgoneta, todo discurre con normalidad. La tensión entre los viajeros enfrentados por el amor es palpable. Tanto es así que, en la parada que hacemos a medio camino para comer y descansar, se pone de manifiesto la total incomunicación entre ambos. El acompañante con adicciones cumple el reto y el cuarto miembro del grupo nos ameniza el viaje con sus canciones.

Finalmente llegamos. Nos recibe Susana, Coordinadora de la Obra Social y organizadora del Mercadillo Solidario de San Juan de Dios. Quedamos con los compañeros de Valladolid y Gijón en un restaurante. El Hno. Amador también está allí y nos invita a cenar. Estas cosas pueden resultar de lo más normal para muchos de nosotros, pero para nuestros chicos son novedosas y únicas, sus caras expresan satisfacción y se percibe que el grupo comienza a “conectar”.

Más tarde, hacemos alguna visita, ensayamos la puesta en escena de la canción y compramos un décimo de lotería en Doña Manolita. Decidimos realizar el gasto entre todos ¡Lo que nos cuesta convencer a uno de nuestros chicos de la “inversión”! Además, le tenemos que convencer de que en el probable caso de que nos sea esquiva la fortuna, no le devolveremos sus 2 euros, pero si tenemos suerte, ganará mucho más. Aunque parezca mentira, para una persona con discapacidad 2 euros es un caudal de dinero.

El 30 de noviembre se abre el telón y todo es magia. Ellos son los protagonistas y lo viven con mucha ilusión. Nosotras también. El resultado es mejor de lo esperado, asombroso, todo el mundo se vuelca con ellos. La felicidad se palpa en sus caras mientras interpretan la canción, en las fotos que se toman con la madrina y en las entrevistas que dan a los medios.

Por la tarde, vamos al teatro. Alguno en esa necesidad humana de rellenar todos los vacíos, insiste en que no tiene ningún interés en el musical porque ya lo ha disfrutado infinidad de veces. La verdad, es que nunca ha estado en Madrid, ni en un teatro y su cara así lo refleja cuando por fin aparecen todos los personajes en el escenario del gran Teatro Lope de Vega. No podemos parar de aplaudir, todo es tan emocionante que el tiempo vuela. Se nos hace tarde para regresar, así que ponemos en marcha la estrategia del trabajo en equipo y nos vamos relevando en la carrera para pillar el último bus que nos llevaría desde Puerta del Sol hasta la residencia. Nos reímos mucho en esa carrera ¡Estaba lloviendo y nos empapamos! Pero también lo logramos.

A la mañana siguiente, emprendemos el camino de vuelta. Aunque apetece volver y la familia nos espera, un sentimiento de tristeza flota en el ambiente; un halo de abatimiento ante el inminente fin del viaje. El viaje se hace corto; las conversaciones fluyen con naturalidad, quienes antes estaban enfadados y enfrentados ahora conversan animadamente. Ante todo, son compañeros y ahora relatan sus diferencias desde otra perspectiva, totalmente desenvueltos y con mucha gracia. Sin perder hilo de la conversación, incluso aquel que nunca interactuaba ahora se atreve a intervenir, opinar de modo constructivo y dar consejos.

Ha sido una experiencia valiosa, trascendente y enriquecedora a la que todos contribuimos, de la que todos aprendimos y donde todos nos beneficiamos. Este es el gran sentido del viaje y la actividad con los chicos.

20 de mayo de 2019. Regresamos a Los Molinos, aquel lugar de donde nació esta historia. Ahora soy yo quien busca a Susana ¿Dónde está? ¿Podremos repetir la experiencia? ¡Ojalá! Pero, aunque no fuese así, ya la hemos vivido, estará siempre en nuestro recuerdo, formará parte de nuestra “mochila”. Esas vivencias indispensables que disfrutamos en diversos momentos; mientras las planificábamos, cuando las llevamos a cabo y en las ocasiones en que, con cierta nostalgia, las recordemos.

Este fragmento forma parte de un texto, cuya primera parte podrás consultar aquí.