La soledad que la pandemia impuso a Pepa fue su motivación para sumarse al Programa “No estás Solo” de la Obra Social San Juan de Dios, que lucha para evitar que nuestros mayores se sientan solos. Gracias a él, conoció a la voluntaria de la Obra Social, Pilar Redondo, quien ha devuelto a Pepa la compañía que la pandemia le había arrebatado.

La primera vez que habíamos quedado para vernos le dije a Pilar: “Tengo el pelo blanco y llevo un bastón”. El “palo” como le digo yo. Ella, llevaba una de sus coloridas boinas. Y por fin, nos vimos en persona después de meses de conversación. Nos conocemos desde el principio del “follón”. En marzo del 2020, me llamaron de la Obra Social San Juan de Dios para preguntarme si quería sumarme al programa #NoEstásSolo con el que un voluntario de la institución me acompañaría telefónicamente. Yo estoy sola y sin dudarlo, ¡dije que sí! Ahora Pilar es un apoyo fundamental ya que para mí no solo es hablar, sino también es comunicarme. Y en el momento en el que estamos, ¡aún más! Hablamos de todo y y gracias a este programa de la Obra Social puedo decir que he hecho una amiga nueva.

Hoy las personas nos ignoramos totalmente y esto me pone muy triste. Para una mujer de mi edad, cualquier cosita, cualquier atención que te hagan, que sea agradable, es mucho. Y no cuesta tanto. Después de morir mi hermana me di cuenta de lo difícil que es la soledad. Mi niña, como yo la llamaba, y yo, no parábamos. Estábamos muy unidas y me quedé hundida cuando murió. Han sido dos años difíciles con los fallecimientos de mi madre y mi hermana. Vivíamos las tres juntas y ahora me siento sola en el piso. Tras mi operación del pie, antes de la pandemia, estuve tres meses en una residencia y cuando volví a mi casa… fue difícil.

La pandemia me ha caído mal, como le debe haber caído a mucha gente. Ahora estoy más enrabietada, más triste. Por eso, Pilar es una compañía imprescindible. Me pregunta cómo estoy, vamos a pasear y a tomar un café, hablamos de todo y sobre todo, nos reímos mucho. Esto es fundamental, porque a mi reír siempre me ha gustado mucho.

Desde que se pudo salir a la calle, intento no quedarme en casa ningún día, siempre con la máxima prudencia y protección. Me marco metas: ir al banco, ir al supermercado o ir a una terraza a tomar un café. Me voy allí y me siento, aunque eche de menos a mi hermana. Además, ya estoy vacunada. El problema es que con mi dolencia en el pie, me siento más imposibilitada. Pero salgo, porque tengo que salir y no debo quedarme en casa metida.

Yo estaba acostumbrada a cuidar: cuidé a mi padre, a mi madre y a mi hermana, quien tenía una discapacidad psíquica y física. Siempre me he dicho: “¡Espabila, espabila, espabila!”. Tengo una energía vital que me mueve y creo que la sigo conservando. Independientemente de la dependencia que he tenido toda mi vida, yo no me dejo atar. Con veinte años, me saqué la oposición y hasta mi jubilación trabajé en la Dirección General de Presupuestos del Ministerio de Hacienda. ¡Cuarenta años haciendo números! Tuve una vez un subdirector que me dijo: “María José, te he tenido desaprovechada”. Y yo le contesté: “Claro, porque usted no se quiso dar cuenta de quién era yo”. Estaba claro que no me valoraba.

A pesar de todo, la vida hay que vivirla como mejor se pueda y sin angustias. Todos tenemos altibajos, tiempos de euforia, de depresión… Pero siempre hay que escucharse y compartir con el otro lo que sientes. Yo doy las gracias a Dios por conservarme la energía para seguir vital y a la Obra Social de San Juan de Dios por preocuparse por mi y traerme a mi nueva amiga Pilar quien me da compañía. 

España: 48.000 mayores viven solos

La pandemia ha puesto de manifiesto la soledad de nuestros mayores. Según el INE, casi 48.000 mayores viven solos en 2020 lo que se traduce en un incremento del 6% del número de hogares unipersonales con hombres y mujeres mayores de 65 años. Una situación que hace que muchas personas sientan que la distancia física se haya convertido en una distancia social.

Programa #NoEstásSolo

Las personas mayores son uno de nuestros valores fundamentales en la sociedad. Durante años han trabajado y dedicado su vida a construir el mundo en el que hoy vivimos. Nuestro servicio “No estás solo” quiere seguir ofreciendo la compañía que nuestros mayores necesitan y se merecen. Voluntarios de la sociedad civil que regalan su solidaridad y acompañan desde el cariño con sus palabras son las personas que hacen posible este programa. Desde la Obra Social de los Hermanos de San Juan de Dios, vamos a estar junto a ellos, devolverles con respeto, cariño y admiración toda la atención y el cuidado que se merecen. Conoce más de este programa.