Guillermo Rodríguez es el responsable del área psicosocial del albergue San Juan de Dios y parte del equipo del programa de Integración del centro. En el Día Internacional de la Juventud nos acercamos a los jóvenes sin hogar a través de su testimonio, para conocer sus deseos y aspiraciones, así como para entender las dificultades a las que se enfrentan en su día a día hasta construir una vida nueva.

En estas fechas estivales, las vacaciones no son iguales para todos y en verano, las puertas del albergue siguen abiertas para garantizarles un espacio seguro. “Si cerramos, ellos se quedan sin opciones”, explica. “Ellos tienen deseos de viajar, por supuesto, pero su realidad se acota a su situación actual. Encontrar un trabajo es su sueño y eso les permite pensar en un futuro donde también puedan entrar las vacaciones. Pero, ahora mismo, su prioridad es el día a día”, concluye.

“Los jóvenes siempre han existido en el sinhogarismo, pero ahora hay un boom enorme”, nos revela Guillermo, psicoterapeuta del albergue San Juan de Dios y quien trabaja con los jóvenes que actualmente viven en el centro. “Esta situación se ha agravado en los últimos años. La promesa de una vida mejor y la búsqueda de un trabajo para ayudar a sus familias son los principales motivos por los que deciden empezar de cero”, explica Guillermo.

Además, la crisis ha agravado aún más esta situación poniendo entre la espada y la pared a un colectivo de entre 18 y 29 años que, sin una vivienda alternativa a los pisos tutelados, se han visto arrastrados hasta una situación de sinhogarismo. En este sentido, Guillermo insiste en la importancia y urgencia de desarrollar proyectos de comunidad y generar redes para que estos jóvenes alcancen su autonomía. “Para mi una prioridad es que se acerque el fin de semana y tengan un plan que les mueva, que les estimule. El albergue es un espacio seguro y en ocasiones se quedan en él por miedo a salir fuera. Para nosotros, lo más prioritario, es conseguir que salgan sin miedo. Han de sentirse seguros fuera para empezar a cumplir sus sueños”, explica.

Desde el programa de integración del albergue San Juan de Dios se ponen todos los esfuerzos para que los jóvenes sin hogar salgan por la puerta y tengan estímulos para vivir una vida plena. “Dentro del albergue, organizamos excursiones y actividades al aire libre, y es necesario también hacerlo, pero esto es algo transicional. Creemos que la mayor necesidad es que se cree una comunidad saludable”, explica. La voluntad del equipo no sólo está en que encuentren un trabajo, sino también en ser el puente para que tejan una red propia de amigos, una comunidad de apoyo a sus necesidades y puedan tener opciones para crear sus propios proyectos una vez estén fuera. “Que lo que hagan, lo puedan hacer por sí mismos”, concluye.

Mi mayor deseo sería que los jóvenes se sientan seguros para construir su propio futuro y no tuvieran que huir de ninguna situación de vulnerabilidad. Pero la realidad es la que es y, aún así, tienen una enorme fuerza de voluntad para no desistir y eligen el camino correcto para cumplir sus sueños”, explica. “Es alucinante ver el potencial humano que tienen. La mayoría de los chavales vienen con ganas de hacer las cosas bien y eso es algo que a mi particularmente me emociona mucho. En el albergue encuentran una razón de ser y acompañarles en su camino es algo que nos motiva día a día para seguir trabajando”, concluye.

Obra Social San Juan de Dios

La Obra Social San Juan de Dios apoya a miles de personas vulnerables dentro y fuera de nuestras fronteras. Entre otras acciones, apoya cuidando a los enfermos en sus momentos más difíciles, ofreciendo alimentos a familias necesitadas y protegiendo y acompañando a mayores, personas sin hogar, personas con discapacidad, personas con adicciones y personas con problemas de salud mental en nuestros centros.

Son muchas las personas que nos necesitan y gracias a las aportaciones de personas como tú podemos estar a su lado. Ahora más que nunca, Hospitalidad. Tu apoyo ahora es más necesario que nunca.