Vanessa Sánchez-Pozuelo es Trabajadora Social de la Residencia de Mayores de San Juan de Dios en Madrid. Es la Coordinadora de Voluntariado y Responsable de Calidad del centro. Con motivo del Día Mundial del Trabajo Social, nos cuenta cómo es su día a día en la Residencia y nos deja su testimonio para recordarnos que la pandemia sanitaria nos ha demostrado la gran importancia del trabajo en equipo y de las relaciones humanas.

Mi principal objetivo como Trabajadora Social de los mayores en la Residencia es a nivel humano: ofrecerles una atención lo más cálida y cercana posible centrada en los detalles y en transmitirles una energía de paz y amor que contribuya a que se sientan bien. Estamos en su día a día y realizamos todas las acciones sociales que necesitan. Mi trabajo consiste, entre otras tareas, en el seguimiento y desarrollo de los historiales de cada residente, les informo de todos los recursos sociales a los que pueden tener acceso (como, por ejemplo, la valoración de la dependencia, discapacidad, etc.) y siempre mantengo una comunicación fluida con los interlocutores oficiales de cada uno de ellos. Hay algunos residentes que precisan intervenciones psico-sociales y las ponemos en marcha, así como gestionamos los acompañamientos que necesitan. Además, todas las personas que aparezcan en la Residencia pidiendo información, se encontrarán conmigo, donde les informo de todo y les derivo, en el caso de que sea necesario, a recursos más adecuados para sus necesidades.

Todo este trabajo se potencia gracias a la familia de voluntarios y voluntarias que nos acompañan. Los voluntarios son pilares fundamentales en la atención que se presta a los residentes a nivel humano. Por desgracia, desde que comenzó la pandemia sanitaria se ha tenido que paralizar el voluntariado presencial y se ha tenido que innovar para que puedan seguir estando presentes en la vida de nuestros mayores de forma virtual y en la distancia.

Y es que la pandemia sanitaria ha supuesto un desgaste importante tanto a nivel emocional como físico debido a las pérdidas que hemos tenido que sufrir, a las bajas sanitarias de profesionales, al miedo y al estrés derivados del riesgo de contagio del virus y al incremento de tareas derivadas de las medidas legislativas y normativas que ha habido que aplicar y que seguimos aplicando para garantizar una adecuada prevención, control y protección frente a la COVID-19. Pero también nos ha recordado la gran importancia del trabajo en equipo y de las relaciones humanas. Asimismo, nos ha recordado la fragilidad de las personas y del planeta en el que vivimos, instándonos a crear un mundo donde el interés y preocupación por el otro sea la premisa de actuación de cada ser humano, y donde prime la prevención y no la improvisación.

Durante algunos meses, los mayores de las residencias se han visto muy solos al no poder tener contacto físico con sus seres queridos, y estos se han visto muy desamparados al no poder ni despedirse de las personas a las que aman. Menos mal que gracias a las nuevas tecnologías se ha podido paliar un poco el enorme sentimiento de soledad que ha llenado el corazón de muchas personas.

Si tuviera que compartir con vosotros un deseo para el futuro, os diría que es vivir en un mundo en donde las personas seamos más conscientes de las consecuencias de nuestros actos y en donde el Amor sea el motor que mueva al mundo.

Obra Social San Juan de Dios

La Obra Social de los Hermanos de San Juan de Dios apoya a miles de personas vulnerables dentro y fuera de nuestras fronteras. Entre otras acciones, apoya cuidando a los enfermos en sus momentos más difíciles, ofreciendo alimentos a familias necesitadas y protegiendo y acompañando a mayores, personas sin hogar, personas con discapacidad, personas con adicciones y personas con problemas de salud mental en nuestros centros.

Son muchas las personas que nos necesitan y gracias a las aportaciones de personas como tú podemos estar a su lado. Ahora más que nunca, Hospitalidad. Si quieres blindar a muchas vidas frente al Coronavirus, tu apoyo ahora es más necesario que nunca.