Me llamo Jaqueline y a los 26 años me vi obligada a vivir en la calle. Este año, pensé que las celebraciones navideñas iban a ser las más frías de toda mi vida. En la calle, mis pertenencias perdieron todo su valor y lo único que me preocupaba era mi vida. Sin embargo, todo cambió cuando los Hermanos de San Juan de Dios me arroparon con el calor de un hogar. Ahora podré vivir unas navidades seguras y en familia.