Verónica es beneficiaria del Programa de Reparto de Alimentos de la Obra Social del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi (Vizcaya). Una madre coraje que, a pesar de no tener trabajo, lucha por el futuro de sus cuatro hijos. En España, casi 3 millones de personas viven con menos de 342 euros al mes, y alrededor del 6,4% de la población española sufría pobreza severa. La pandemia del COVID-19 está afectando especialmente a los más vulnerables.

La crisis económica de 2008 nos golpeó duramente. En 2010, me vi obligada a cerrar mi negocio y, desde entonces, he estado realizando trabajos puntuales para atender a mis hijos lo mejor posible. De hecho, mi empleo más largo durante estos diez años sólo me ha durado tres meses debido a que es muy difícil cuidar a cuatro niños a la misma vez que tienes que ir cada día a trabajar.

Mis cuatro hijos tienen 5, 11, 13 y 21 años. Dos de ellos tienen una discapacidad. La mayor está estudiando un grado medio, una está a punto de entrar en el instituto y los otros dos van al colegio. Tristemente, uno es población de riesgo ante el Coronavirus, por lo que sus hermanos, a pesar de poder salir de casa, continúan con el confinamiento para cuidar a su hermano. Además, en temas escolares, está siendo muy difícil el poder organizarnos. Mis hijos me necesitan a su lado para poder hacer sus tareas y nos intentamos apañar lo mejor posible. Incluso uno hace sus deberes a través del móvil.

Durante todos estos años, me he dado cuenta lo complicado que es casar la vida laboral y familiar cuando eres la única que tiras de ellos. Aunque, incluso ahora mismo me pondría a trabajar, antes que de que el virus irrumpiera en nuestras vidas, tuve una lesión en el tobillo y no puedo volver a tener un empleo hasta que me recupere. De hecho, ya tenía un empleo en el mundo de la hostelería para cuando me recuperara. Sin embargo, ahora mismo nadie sabemos que va a pasar con este sector ni cómo le va a afectar esta pandemia.

La verdad es que pensando un poco en el programa de reparto de alimentos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, me acuerdo mucho de los voluntarios y los trabajadores que nos atienden, personas a quienes mando muchos abrazos y que nos cuidaban mucho. Con una sonrisa perenne en la cara; siempre tan hospitalarios.

Si pudiera lanzar un mensaje a toda la sociedad, me gustaría recalcar la necesidad de crear empleos más seguros que nos permitan vivir dignamente a las familias cuando volvamos a la “nueva normalidad”. En mi caso personal, he trabajado durante muchos años en hostelería. Un sector en el que es difícil conciliar la vida familiar, la mayoría son puestos con salarios bajos y muchas horas de trabajo agotador.

Si para muchas familias formadas por dos padres y dos hijos es difícil seguir adelante, para mí, que soy una familia monoparental con cuatro hijos,  todo es mucho más cuesta arriba. A la energía que consume un empleo se le suma el hecho de tirar de una familia de cuatro hijos yo sola. Por eso, al frotar una lámpara mágica, mi primer deseo sería que todo fuera bien para todas las personas, pero el segundo que le pediría al genio sería el de encontrar un trabajo en el que pudiera combinar vida laboral y familiar; un mundo en el que no hubiera tantas trabas para una madre con cuatro hijos que quiere trabajar.

 

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